La Plaza de los Guajiros

Tan vieja como la recuerdo de niña, así me recibió ella.

Con los años sigue igual de decaída, mal pintada, y con garabatos nuevos todos los días.

Sostenida por muros que cada día son más débiles, lentamente se va quedando sola.

Las voces de quienes aún la visitan suenan como ecos que parecen darle vida.

Y el olor a frutas y verduras fresca cada vez es mas débil como su fachada y heridas.

El tiempo sin piedad se sigue llevando lo que nos queda, y la vida sin avisar nos sigue alejando de lo que nos llena.


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