Aún Estas Vivo


Hace pocos días murió alguien joven, a quien no conocí, pero si sabía quiénes eran sus padres. Los motivos de la muerte aún no se saben, todo parece indicar que no fue un accidente. Era un muchacho de solo 22 años, muy alegre, y quien servía a Dios junto a su familia. Y entonces empezaron a llegar a mi mente esa cantidad de preguntas que nos inquietan normalmente antes situaciones así: ¿por qué suceden estas cosas? ¿acaso Dios no pudo hacer nada? ¿será que era merecía un castigo? ¿hizo algo mal? ¿no era buena persona?

La mala noticia es que solo Dios tiene la respuesta a la mayoría de esas preguntas, y aunque todas fueran verdad, lo que si se es que Dios nunca nos haría daño. Primero porque en su naturaleza no existe la maldad, y segundo porque un padre nunca mataría a su hijo. A diferencia de cómo muchos piensan, Dios no castiga, nosotros vivimos las consecuencias de nuestras decisiones; y si muchas veces nos salva de ellas es por su gran misericordia y también porque desea que cumplamos nuestro propósito en esta tierra. Creo que cuando Dios marca la vida de alguien nadie puede cambiar esos planes, así que el único que tiene nuestros días contados es El.

Pero lo que me trajo hasta aquí no fueron todas estas preguntas, ni la tristeza que trajo consigo lo sucedido, y ni siquiera hablarles de cómo veo a Dios; si no que empecé a ver las reacciones en las redes sociales, y la única pregunta que me vino a la cabeza y por lo cual realmente me preocupe fue: ¿si hoy fuera mi funeral, como me recordarían?

Pero no hablo de todas las cosas lindas que normalmente todos ponen en redes sociales; hablo de cómo me recordaría en sus corazones cada persona que pudo conocerme. ¿Cuánto amor sembré en cada uno de ellos? ¿Qué legado deje a mi familia? ¿Realmente cuando pase el tiempo me recordaran como alguien que marco sus vidas, o solo vendré a su mente en fechas importantes? ¿Ayude a alguien a cambiar su vida para bien? ¿Quedo satisfecha con la vida que tuve? ¿Salde todas mis deudas?

Mi intención con todas estas preguntas no es preocuparte, y mucho menos ponerte triste pensando en ese joven que ya no está. Hoy sus familiares y amigos lloran sin consuelo deseando volverlo a abrazar; más cuando seguro muchos ni se acuerdan si la última vez que lo vieron le dijeron cuán importante era para ellos.

Pero hoy aquí, si llegaste al final de este escrito es importarte que te enteres de algo que puede cambiar la manera en la que ves hoy tu vida: TUaun estas a tiempo para cambiar lo que tengas que cambiar; aun puedes regalar una sonrisa, sembrar amor, dar un abrazo, perdonar, ser feliz, hablarle a alguien, traspasar tus miedos, brincar de alegría, arriesgarte, caerte y volverte a levantar. Vamos, no es tan difícil, recuerda esto: TU AUN ESTAS VIVO.

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